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I. Cómo Ser más Fieles en la Oración
Él era obviamente un exitoso joven de veinte y pico de años. Esperó allí hasta que
casi todo el mundo se había ido de la iglesia. Al fin preguntó, "¿Podemos hablar
un momento?" Nos sentamos en un banco y lágrimas vinieron a sus ojos, "Cuando
yo me hice cristiano de veras disfrutaba mi andar con Dios. Entonces me gradué en la
universidad y puse mi negocio. Soy un hombre de negocios con mucho éxito, pero extraño
el andar con Cristo. ¿Qué hago ahora?"
Muchos creyentes luchan para ser más fieles en la oración. Una poderosa vida de
oración fluye del andar en cercanía con Cristo. Hay muchas razones por las que los
creyentes no oran lo suficiente. Las demandas del horario y del calendario, así como los
sentimientos, roban el tiempo que sabemos deberíamos dar a la oración. ¿Cuáles son
algunas de las formas con las que los creyentes pueden abrirse paso en la falta de
oración y reclamar una pasión personal por la misma?
A. Cuando nos volvemos de nuestros caminos a los caminos de Dios nace la oración.
Las personas no se comunican con Dios mediante la oración porque están separadas de
Él por el pecado. Dios creó la humanidad para que tuviera compañerismo con Él. Nuestra
decisión de desobedecer a Dios, nuestro pecado, resultó en estar separados de Dios. Dios
envió a Su Hijo, Jesús, para pagar el precio de nuestro pecado y traernos de nuevo a
Él. En Juan 14.6b Jesús dijo, "Nadie viene al Padre, sino por mí."
(VRV)
Los humanos tienen mucho problema dejando que Dios sea Dios. A veces pensamos,
"¡Dios, si tú supieras lo que yo sé harías las cosas de diferente manera!"
Dios sabe mejor que nosotros. Él es el Creador del Universo. Podemos confiar en Él. El Salmo
147.4 dice que Dios "cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por
sus nombres." ¡Él puede manejar la humanidad!
Clarence aceptó a Jesús porque, "Mi madre oró por mí durante treinta años. Yo
sabía que estaba haciendo mal huyendo de Dios. Cuando acepté a Cristo mi vida cambió.
Es maravilloso no tener que huir de Dios."
Hacerse cristiano quiere decir aceptar a Jesucristo como Señor. Esto significa estar
de acuerdo con Dios en que nuestro camino está equivocado (arrepentirse del pecado). Si
vamos por el camino equivocado entonces estamos perdidos. Debemos volvernos de nuestro
camino al camino de Dios. Entonces debemos pedirle al Espíritu Santo de Dios que entre en
nuestra vida y nos cambie de adentro hacia afuera. Muchas religiones falsas tratan de
cambiarnos de afuera hacia adentro. El Espíritu Santo nos cambia (convierte) de un
incrédulo a un creyente. Entonces somos salvos de las consecuencias eternas de nuestro
pecado. Un creyente tratará de seguir las enseñanzas de Cristo y ser más semejante a
Cristo en todo lo que hace y dice.
El Nuevo Testamento reta a cada creyente a tener una relación más cercana con Jesús.
En Juan 15.4-9 Jesús compara esta relación con la vida que una rama o pámpano
recibe de la vid. Es imposible llevar fruto sin estar unido a la vid. Nuestro
compañerismo con Cristo nos ayuda a poner nuestras prioridades en orden. Nos ayuda a
buscar el tiempo para comunicarnos con nuestro Creador. Parece que cada persona encuentra
el tiempo para hacer lo que quiere hacer. Los creyentes deben disciplinarse a sí mismos
con las disciplinas vitales del estudio bíblico diario, la oración personal y la
adoración.
El equipo de oración de campo estaba caminando a través de una vecindad de clase
media en la zona del país que llaman "la faja bíblica." Saludaron a una
anciana asiática y ella comenzó a hablar con ellos. Le dijeron que eran de la iglesia al
final de la calle y que estaban orando por la comunidad. Ella les preguntó, "¿Qué
hacen ustedes en la iglesia?" Cuando le contestaban ella los interrumpió,
"¿Qué dicen ustedes? Quieren decir que Dios escribió un libro para decirle a la
gente cómo deben vivir? ¿Cómo puedo conseguir uno?" En la próxima sesión uno de
los miembros del equipo comentó, "Ella me ayudó a recordar qué regalo tan precioso
tenemos en la Biblia y que muchas personas quieren aprender acerca de Cristo."
B. Balancear la relación y el servicio revitaliza la oración.
Una relación correcta con Dios es esencial para la oración. Una vez que la persona es
creyente, debe aprender que su relación con Dios es diferente de su servicio a Dios. I
Samuel 15.22 nos recuerda que para el creyente "el obedecer es mejor que los
sacrificios." Es importante que no confundamos nuestra relación con Cristo con
nuestro servicio para Cristo. Hacer estas cosas para Cristo no es necesariamente lo mismo
que andar con Cristo íntimamente.
A Satanás particularmente le gusta que los creyentes pongan su servicio a Cristo por
delante de sus familias. Nuestro servicio diario por Cristo no toma precedencia sobre
nuestra relación personal con Cristo y con nuestras familias. No deje que las actividades
reemplacen las disciplinas de su tiempo diario con Cristo y con su
familia. Un amigo
británico dijo una vez, "Ustedes yankis son tan
ingeniosos, inventaron
el sillón para poder seguir moviéndose cuando están tranquilamente
sentados."
Tenga cuidado de no igualar la actividad con el éxito.
Un anciano diácono asistió a un Seminario de la Jornada de Oración "porque yo
no estoy en contra de la oración." Durante el tiempo de estudio se dio cuenta que
hacía años desde que realmente él había hablado con Dios. "Así como una pareja
de muchos años de casados se siente el uno con el otro, yo me sentía cómodo con el
Señor. Hacía bastantes cosas para Él pero no hablaba con Él. Me di cuenta cuánto me
había perdido estando ocupado pero no haciendo lo que era más importante."
C. El estudio bíblico aumenta la pasión por la oración.
Otra manera de llegar a ser más fiel en la oración es a través del estudio bíblico.
Lucas 24.32 presenta el testimonio de Cleofas, "¿No ardía nuestro corazón
en nosotros...cuando (Jesús) nos abría las Escrituras?" Ha pasado demasiado tiempo
para algunos de nosotros desde que nuestros corazones ardían dentro de nosotros por abrir
las Escrituras.
T. W. Hunt, un guerrero de oración y una autoridad en la oración, recuerda al
creyente, "la Escritura estimula a sus oyentes. Aviva nuestro deseo por las cosas de
Dios y satisface esa ansia de Dios que es natural en todo cristiano...El Espíritu Santo
es nuestro maestro hoy cuando leemos la Palabra de Dios, así como Jesús era el maestro
de Cleofas, y es una experiencia común para los creyentes sentir un ardor intenso por
dentro cuando el Espíritu Santo nos revela lo interno de la escritura.4"
Estudiar la Biblia también ayuda a cada persona a seguir la voluntad y el propósito
de Dios para nuestras vidas. Andar cerca de Cristo significa que el fruto del Espíritu es
una parte creciente de cómo los creyentes actúan y reaccionan. Gálatas 5.22-23 enumera
el fruto como amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza
(dominio propio). ¿Cuántos héroes en nuestra cultura enseñan estas características?
De hecho, la presión cultural es que los humanos aprueben y sigan la lista en Gálatas
5.19-21. "Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio,
fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos,
iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y
cosas semejantes a éstas...como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales
cosas no heredarán el reino de Dios" (VRV)
Da miedo darse cuenta que los conservadores sociales o religiosos que hablan en contra
de este comportamiento son criticados por ser "intolerantes, puritanos, y de un mal
espíritu." ¿Cómo podemos ser tan intolerantes para decir que esto está mal?
Recuerde que la última autoridad de la humanidad es Dios, no las encuestas de opiniones.
La única forma de conocer lo que Dios declara bueno o malo es por medio de Su Palabra. Es
por esto que tantos en la historia humana han trabajado tan duramente para poner en tela
de dudas la autoridad de la Palabra de Dios.
¿Por qué es que uno más uno es igual a dos en todo el mundo? Porque es cierto. Se
puede decir que una persona es intolerante si no permite que otros crean que uno más uno
suma tres. Hay una norma matemática supra-cultural que se aplica mundialmente. También
hay una norma espiritual supra-cultural. Jesús es el único camino a Dios porque es el
único Dios (Juan 14.6). Cualquier creyente puede hacer esa declaración con la
misma certeza con que dicen "uno más uno suma dos." Los cristianos pueden tener
confianza para orar al Dios Creador a través de Su único Hijo Jesucristo. Tampoco hay
que pedir disculpas o sentir vergüenza por compartir que Cristo es el único camino a
Dios.
D. La acción de gracias y la alabanza crean un deseo de orar.
El rey David escribió en el Salmo 100.4 "Entrad por sus puertas con
acción de gracias, por sus atrios con alabanza." Una vez que comenzamos a tener
compañerismo con el Dios Santo, somos convictos de nuestros pecados y la confesión es lo
que sigue. Después que lo hemos alabado, hemos dado gracias y confesamos, nuestras
peticiones pueden empezar.
Un santo hermano testificó, "A menudo me siento frustrado y enojado por la
injusticia que hay en el mundo. Algunas veces me levanto por el lado incorrecto de la
cama. Tan pronto como me doy cuenta, empiezo a cantar un himno de alabanza. Entonces doy
gracias a Dios por ser Justo y Santo. En unos pocos minutos mi frustración y mi enojo se
desaparecen."
II. Tiempo de Discusión: Deténgase para un tiempo de
oración.
Quizá debe comenzar con un himno de alabanza. Tal vez dividirse en grupos pequeños para
orar. Vigile si hay algún incrédulo que puede estar listo para aceptar a Cristo y esté
preparado para compartir con esa persona. Prepárese para que otros se enfrenten a su
pecado y vuelvan a Dios. Dirija la oración a una súplica por santidad personal y para
que el fruto del Espíritu caracterice todo lo que decimos y hacemos. Ore por aquellos que
están luchando para aceptar a Cristo o volver a Él.
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